TAUROÉTICA

Tauroética (Ed. Turpial) de Fernando Savater, recoge una serie de reflexiones sobre la Fiesta nacional. Es un alegato contra las argumentaciones moralistas de quienes quieren suprimirlas.
“Los voluntariosos antitaurinos han acuñado el lema 'la tortura no es cultura', aunque en eso mismo también se equivocan, porque la tortura sí que es cultura, qué va a ser si no, lo mismo que los misiles tierra-aire o el espionaje industrial. Pero podrían haber sostenido que la tauromaquia -torturadora para ellos- es inevitablemente cultura, y sin embargo les parece rechazable… como tantas otras producciones a las que a veces nos resignamos o en otros casos intentamos erradicar. Por ejemplo de estas últimas, la tortura de seres humanos, por muy cultural que sea en cualquiera de sus formas”. (pág. 17).
“El daño que causamos a los animales –aseguran los utilitaristas y asimilados- no es necesario, o sea, va contra los intereses de esas pobres víctimas. El toro no quiere ser lidiado, ni la gallina poner huevos para alimentarnos, ni el caballo correr y tirar del carro, ni el cerdo aprovisionarnos de jamones y chorizos o de piel para hacer zapatos: todo eso va en contra de los intereses de los animales (…) Pero ¿en qué consiste el interés de todos los animales llamados domésticos, es decir, los que viven en simbiosis con el hombre desde hace tantos siglos? Porque ya no responden a la mera evolución natural, sino que son el producto de una selección y cría orientada por la voluntad humana”. (pág. 39)
“…En las corridas de toros lo que hay es propiamente más crudeza que crueldad: porque vemos en el ruedo una cruda realidad que alcanza niveles simbólicos y sugestiones alegóricas sin enmascarar nunca por completo su fiereza desasosegante y cruda. Esa realidad que se muestra es la realidad de la muerte, cuya anticipación ciertísima constituye el elemento clave que funda nuestra conciencia humana…” (pág. 67).