jueves, 28 de abril de 2011

Ganadores de los premios del Salón, la rueda de prensa (Diego Matos, ZN)

La entrega de los galardones hizo que el listado de premiados del Salón de este año fuese oficial. El invierno del dibujante, de Paco Roca, se alzó como mejor obra española, y él, además, también obtuvo el premio al mejor guión. Juanjo Guarnido se hizo con el de mejor dibujo por Blacksad 4. David Sánchez consiguió el “Josep Toutain” al autor revelador. Mientras que el premio a la divulgación terminó en manos de Santiago García. Los muertos vivientes fue la mejor obra extranjera publicada en España y María y yo, de Félix Fernández de Castro, la mejor película basada en un cómic. Madrid Cómics recogió el merecido premio a la mejor librería especializada; El naufraguito el de mejor fanzine, y Dolmen, por fin, fue galardonada con el de mejor revista. Jordi Longarón fue merecidamente homenajeado con el Gran Premio del Salón.
En el apartado popular, los vencedores en cada categoría fueron: Asterios Polyp, como mejor obra extranjera publicada en España; Miguel, 15 años en la calle, mejor obra de autor español; Dani García Nieto, mejor guión de autor español, por Aventura bajo el Pirineo; Nacho Casanova, mejor dibujo de autor español, por Autobiografía no autorizada nº 3; Josema Carrasco fue el autor revelación; Malavida, la mejor revista; Epilepsia, por su parte, el fanzine; Juan Royo obtuvo el premio a la divulgación, y El gran Vázquez fue galardonada con el premio a la mejor película basada en un cómic.
Todos los ganadores fueron reunidos el sábado por la mañana, sobre las 13:00 horas, en la Sala de Prensa del Salón del Cómic para dar una rueda de prensa. Los asistentes se colocaron juntos frente al público (la mayoría medios de comunicación y algunos amigos, con niños pequeños, incluso) y desde la propia organización del Salón les fueron lanzando algunas preguntas al aire, interesándose por sus sensaciones en un momento tan especial, en el que prácticamente acaban de ser premiados. Los galardonados, con una emoción visible, tanto en sus caras como en sus palabras, fueron hablando, uno a uno, sobre ello. Comenzó Longarón. “Ha sido una ilusión que a un señor como yo, que siempre he trabajado fuera, se le reconozca su existencia en el medio y se le tenga en cuenta así”, aseguró con una mezcla de alegría y emoción.
En el acto, surgió de pronto una pregunta orientada a Paco Roca en relación al mercado del cómic digital y a Koomic, a la que el autor no dudó en responder en seguida: “Es un mercado que no es todavía muy fuerte, ni parece que exista del todo. Veremos. Si cambian la plataformas para contar historias, también cambiarán las formas de narrar. Cambiará el lenguaje, cambiará la tarea de la compaginación. Los autores nos lo replantearemos. Desconozco si será una mera traslación o tendremos que hacer algo distinto. En el cómic, el formato, el papel, el tamaño… todo forma parte de lo que estás contando. Todo es parte de la narración, del producto”. Roca también reivindicó el reconocimiento a esa gente, a los autores olvidados por el gran público, que es de lo que trata El invierno del dibujante. “La verdad es que con estar nominado con la gente con la que estaba, ya era suficiente premio”, aseguró.
Los minutos fueron avanzando y cada vez más compañeros de los medios se sumaron a la rueda de prensa (en una salita cercana, muchos aún estaban realizando entrevistas a otros autores). Hablaron todos, bromearon y siguieron haciéndose alusiones directas entre ellos. Se les notaba felices.
Santiago García y Juan Royo, los dos premios a la divulgación de este año, hablaron sobre las diferencias de un público especializado y no especializado. “Los medios generales le dedican un espacio al cómic que no tiene que ser especializado. Su función es divulgativa”, argumentaba García. Royo, por su parte, comentaba que habría que diferenciar al “experto en cómic” del “divulgador de cómic”: “Lo deseable es llegar a gente que no leía cómic antes, como ocurre en la sociedad francesa. Eso sería lo ideal”.
Vicente García, de Dolmen Editorial, tampoco pudo esconder su emoción. El editor estaba sentado en las primeras filas, porque en la mesa ya no había espacio físico para incluir más sillas. Dolmen se alzó con el premio a la mejor revista, después de años de estar nominada: “Hace quince o dieciséis años que nos nominan. Siempre, llegado el momento, ganaba otra revista y veíamos salir a los ganadores a buscar su premio. Ya no lo esperábamos, pero hace mucha ilusión”. Nuria Martínez, responsable de prensa de Planeta DeAgostini Cómics, estaba en representación de la editorial y habló sobre The Walking Dead: “Es cierto que hay que tener en cuenta la importancia de la serie de televisión. Gracias a ella ha habido un boom con los cómics. En este caso estamos muy contentos con el premio. Es siempre un estímulo que valoren las obras de nuestro catálogo (…) ”.
Esther Claudio, de The Comics Grid (web colectiva sobre el cómic, desde el punto de vista de la inclusión del medio en los ambientes universitarios), elevó una pregunta general sobre las opiniones de todos ellos acerca de la inclusión de las viñetas en los espacios universitarios (en congresos, cursos, seminarios…) y la suma o pérdida del público por ese motivo. Fue una de las últimas preguntas y gracias a ella se armó cierto revuelo. Juan Royo contestó con brevedad: “A mí me parece que es algo genial que se incluyan estas obras en las universidades”. Santiago García comentaba que el público siempre está ahí y que no se debería hacer una dicotomía: “Si el cómic pierde público no es porque lo esté estudiando alguien”.
Guarnido cerraba el debate con una aportación repleta de juicio: “Cuanto más se expanda el cómic, cuanto más se aleje del público friki y llegué a otros públicos, mejor. Eso llevará a la vía del tebeo francófono, un tipo de tebeo que se ha incluido, con normalidad, en la cultural general de la gente”. Los ánimos se fueron calmando de nuevo y todos ellos volvieron a recordar por qué estaban allí reunidos: Eran los ganadores de los premios del Salón 2011. Estaban juntos y tenían que celebrarlo. Todos se congregaron en torno a Jordi Longarón y se hicieron la foto de rigor. Estaban sumamente emocionados y contentos. Se lo merecían. Todos.
Texto: Diego Matos (Zona Negativa)

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