domingo, 10 de noviembre de 2013

Vivian Maier: Una revelación fotográfica (1926-2009)


El Château de Tours en Francia, acoge la exposición "Vivian Maier: Una revelación fotográfica ", del 9 de noviembre de 2013 al 1 de junio de 2014, con 120 pruebas originales en blanco y negro y en color tiradas a partir de diapositivas y negativos originales, así como extractos de películas en Super 8 que Maier produjo en la década de 1960 y 1970.
La muestra presenta obras que no se han mostrado anteriormente.
La exposición en el Château de Tours está producida por Jeu de Paume, en colaboración con la ciudad de Tours y diChroma photography, es la más importante dedicada a Vivian Maier en Francia.
Este proyecto, concebido a partir de la colección de John Maloof, con la ayuda de la galería Howard Greenberg de Nueva York, es una aproximación a la obra de esta artista norteamericana que revela una mirada, una poesía y un humanismo fuera de lo común.

Verdadera autodidacta, Vivian Maier (1926-2009) cultivó un agudo sentido de la observación y la composición.
Nacida en Nueva York, pasó gran parte de su infancia en Francia antes de regresar en 1951 a Estados Unidos, donde comenzó a tomar sus primeras fotografías.
En 1956 se mudó a Chicago, donde vivió hasta su muerte en 2009, antes de que su obra comenzase a conocerse.
El talento de Vivian Maier la acerca a importantes figuras norteamericanas de la fotografía de calle como Lisette Model, Helen Levitt, Diane Arbus o Garry Winogrand.

Las sorprendentes fotografías de Vivian Maier fueron descubiertas por casualidad por John Maloof en 2007, en una sala de subastas de Chicago.
Buscando documentación histórica sobre un barrio de esta ciudad, este joven coleccionista adquirió un importante lote de fotografías, negativos y diapositivas (gran parte de ellas sin revelar) y películas en super 8, de una autora por entonces desconocida y enigmática.
De personalidad discreta y solitaria Vivian Maier, de hecho, tomó más de 120.000 imágenes y produjo a lo largo de treinta años un trabajo coherente que no había mostrado a nadie, o casi, durante su vida.

Para ganarse la vida Vivian Maier fue institutriz de niños.
Con su cámara colgando del cuello (primero una de tipo box, luego una Rolleiflex y posteriormente una Leica), dedicó su tiempo libre y sus momentos de descanso a fotografiar las calles de Nueva York y Chicago.
Los niños a los que cuidó la describen como una mujer abierta y generosa pero un poco fría.
Sus imágenes, sin embargo, muestran una gran curiosidad por la vida cotidiana y una profunda atención por los transeúntes con los que se cruzaba: fisonomías, actitudes, trajes y accesorios de moda en los más ricos, pero también signos de pobreza en los más desfavorecidos.

Si algunas fotos las tomó a escondidas, sin embargo otras reflejan un encuentro verdadero con los individuos que fotografió, de frente y a poca distancia. Retrató con gran empatía sobre todo a los desamparados y marginados, firmando así turbadores retratos de una América que todavía se encontraba en un momento de auge económico.

Vivian Maier murió en el anonimato, en abril de 2009, tras ser recogida y alojada por la familia Gensburg, para la que había trabajado durante casi diecisiete años.
Gran parte de sus bienes, así como toda su producción fotográfica, se habían depositado previamente en un almacén y fueron subastados en 2007, para satisfacer las deudas que había contraído en vida.
Su biografía se ha reconstruido parcialmente gracias a la investigación y las entrevistas que realizaron después de la muerte el propio John Maloof y Jeffrey Goldstein, otro coleccionista que adquirió una parte significativa de su obra.
Se han documentado sus orígenes austro-húngaros y franceses, así como sus diversos viajes por Europa, concretamente en Francia (principalmente por el Valle de Champsaur, en los Alpes, donde pasó parte de su infancia), y también por Asia y Estados Unidos.
Pero quedan todavía por descubrir las razones que la llevaron hacia la fotografía y su trayectoria como artista anónima.

Más que una pasión la fotografía aparece en ella como una necesidad o, más aún, como una obsesión: acumuladas en las cajas que se llevaba en cada cambio de trabajo y cada traslado, aparece una impresionante cantidad de películas sin revelar por falta de dinero, así como sus libros o recortes de prensa sobre todo tipo de sucesos.
Vivian Maier fue una fotógrafa autodidacta que cultivó un agudo sentido de la observación y la composición, dirigiendo su objetivo hacia los detalles triviales encontrados durante sus paseos, describiendo la extrañeza de los gestos y la distribución gráfica de los cuerpos en el espacio.
Asimismo efectuó una serie de sorprendentes autorretratos, reflexiones de ella misma mediante su reflejo a través de espejos o escaparates de tiendas.

Château de Tours
25 avenue André Malraux 37000 Tours. Francia.
Tél. : 02 47 70 88 46
Horario : de martes a viernes, de 14.00 a 18.00 h.
sábado y domingo, de 14 a 15 a 18 h.
Entrada gratuita

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