lunes, 8 de diciembre de 2014

Jano de Bernal

Heraldo de Aragón, 27 de noviembre de 2014
Pocos autores de cómic conozco interesados en el fútbol (Óscar, OzeLuí, Françoise Hugues).
El círculo se estrecha cuando añadimos un nuevo sesgo: el zaragocismo.
Si a eso le añadimos una peculiar manera de observar la vida (la oregonesa), no sorprenden las aventuras y desventuras en las que se sumerge Jano, que se estrella una y otra vez en su intento de lograr el cuerpo esculpido que tanto anhela (realmente lo que busca es ligarse a su monitora de gimnasio y dar envidia a sus amigos).
Pobre Jano.
¡Como sufre con las abdominales, las sentadillas y las mancuernas!
¡Como se ahoga mientras sube la banda en su semanal partido de futbol!
No es un encuentro solteros contra casados pero casi.
Os voy a contar un secreto.
En ocasiones veo muertos.
No en tumbas ni ataúdes.
No andan como personas normales.
Se arrastran.
No llevan cadenas ni harapos.
Llevan botas de fútbol y calcetines caídos.
Sus camisetas no descubren vísceras ni muñones sino prominentes barrigas repletas de michelines.
Te pegas toda la semana sin entrenar y te zombificas a los dos minutos de saltar al campo en tu partido de fútbol 11 de la liga laboral.
¿Cómo es posible que el ciclismo engorde?
Normal.
Planificas tu ruta ciclista con tu flamante bicicleta de montaña en función de los bares que la adornan.
Y sus suculentos manjares: huevos fritos con panceta y chorizo y jarras de sangría (o cerveza).
Para los ligones.
Para los vigoréxicos.
Para los gordos.
Para los narcisistas.
Para los charlatanes.
Para los vagos.
Para los solitarios.
Jano es para todos vosotros.

Jano in corpore sano
Bernal
GP Ediciones (Zaragoza, 2014)
96 páginas, a todo color

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