lunes, 8 de diciembre de 2014

Una política económica desquiciada

¿Por qué la gente tiene que ser tan exageradamente coherente?
elEconomista 15/11/2014
Cowboy Henk es un delirante personaje del cómic belga creado en 1981 por Herr Seele y Kamagurka, seudónimos de Peter van Heirseele y Luc Zeebroek, respectivamente.
En una de sus surrealistas andanzas (que acaban de ser publicadas en España por Autsaider Cómics) nuestro protagonista cruza distraído un puente cuando algo reclama su auxilio.
Se trata de un pez.
Presto se lanza al agua, recoge al pez, lo arrastra hasta la orilla para hacerle un masaje cardiaco y el boca a boca.
El pez muere y Cowboy Henk (sorprendido, abatido, cabizbajo, apesadumbrado) se aleja de la escena.
Mario Draghi es un prestigioso economista italiano.
Ha sido director ejecutivo del Banco Mundial, vicepresidente de Goldman Sachs en Europa, gobernador del Banco de Italia y desde el 1 de noviembre de 2011, presidente del Banco Central Europeo.
Ante la amenaza de una nueva recesión en Europa, decide tomar cartas en el asunto.
En una de sus últimas intervenciones promete lanzar un maná de millones a la economía para solucionar la recesión que amenaza nuestra estabilidad económica y social.
Los especuladores se frotan las manos.
El PIB adelantado del tercer trimestre en Alemania ha crecido un 0,1 por ciento trimestral frente a la caída del 0,1 por ciento anterior.
En términos interanuales el crecimiento se situó en el 1,2 por ciento (frente al 1,4 por ciento anterior) y coincide con las previsiones del conjunto del año. Algo más optimista es el gobierno alemán para 2015, el 1,3 por ciento.
En Francia, el crecimiento también superó las expectativas (0,3 por ciento trimestral frente a la caída del 0,1 por ciento anterior y por encima del 0,1 por ciento esperado.
En los últimos cuatro trimestres se sitúa en el 0,4 por ciento frente al estancamiento que esperaba el consenso de los analistas). Un dato pone en cuestión este alivio momentáneo: el incremento los inventarios. Los datos anualizados de inflación en ambos países constatan las gélidas perspectivas económicas a las que nos enfrentamos: 0,8 en Alemania y 0,5 en Francia.
Sin embargo, la clave está en la oferta.
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