Mundial 2026, impacto económico que trasciende lo deportivo

Pedri

La Copa Mundial de la FIFA 2026™, del 11 de junio al 19 de julio, impacto económico que trasciende lo deportivo

48 equipos y tres países anfitriones (Estados Unidos, México y Canadá), 16 ciudades y 104 partidos.

Ya hay industrias que experimentan un incremento de la actividad. 

“Los sectores de infraestructura y turismo serán los primeros en notar el impacto económico, especialmente por la construcción de estadios y la llegada de visitantes internacionales con un alto poder adquisitivo” José Bonal, Global Sport Management, Universidad Europea

Tras el sorteo de grupos, la dinámica de precios de entradas y paquetes de viaje ha cambiado. 

“Ahora que se sabe dónde jugará cada selección, los aficionados compran con más criterio. Las entradas más atractivas suben de precio rápidamente”

Los partidos de alto perfil pueden triplicar su precio oficial incluso meses antes del evento, con entradas ya consideradas productos de inversión.

Una de las claves está en el turismo internacional. Un aficionado extranjero gasta hasta seis veces más que un local durante el torneo:

  1. vuelos
  2. alojamiento
  3. restauración
  4. entradas
  5. productos oficiales 
  6. ocio paralelo

El Mundial es una experiencia integral para el viajero, no solo un evento deportivo. Quien vuela miles de kilómetros busca vivirlo todo

“El fútbol genera conexiones sociales y eso lo convierte en una excusa perfecta para viajar en grupo, en familia o con amigos”

Agencias de viajes y plataformas de experiencias. Durante el Black Friday y campaña navideña lanzaron paquetes temáticos que combinan deporte, turismo y comunidad.

Marcas deportivas. Activan ya sus estrategias comerciales. La camiseta oficial de cada selección es hoy un símbolo cultural y generacional, especialmente entre el público joven. Además, esta narrativa se extiende al entorno digital: videojuegos, contenidos interactivos y experiencias inmersivas que posicionan el torneo como un producto global antes de que ruede el balón.

La edición de 2026 es la más ambiciosa de la historia, con 48 selecciones y múltiples sedes, pero esta expansión también plantea desafíos. 

Hay algunas sedes, especialmente de Canadá sin tradición futbolística y hay que ver si logran movilizar al público local. El reto será llenar estadios con partidos menos mediáticos, donde el atractivo se limita al contexto del Mundial más que al contenido.

El impacto no se detiene en el torneo. Este Mundial puede cambiar las reglas del juego en mercados como Estados Unidos o Canadá, donde el fútbol aún compite con otros deportes masivos. Las previsiones apuntan a un aumento en academias, patrocinios y profesionalización.

 “Es un punto de inflexión. Lo que se siembra ahora marcará el futuro del ecosistema deportivo de toda la región”